jueves, 12 de septiembre de 2013

Capítulo 5.

          - Joder, pensaba que ya no venías. - Dijo Cleo cuando Stevie se sentó en el suelo con ellas de nuevo.
          - Perdón. Un idiota se ha empotrado contra mí y me ha tirado al suelo. - Contestó ella. - Pero luego me invitó a la lata de Coca-Cola así que se lo perdono.
          - ¡Vaya uno! - Exclamó Emma. - Oye chicas, llevamos aquí bastante rato, y ya estamos los dos institutos.., ¿a qué narices estamos esperando?
          - No lo sé la verdad. - Dijo Stevie, abriendo la lata del refresco.
          - Pues voy a preguntar. - Emma se levantó del suelo, se limpió la parte de atrás de los pantalones con las manos y se volvió hacia sus amigas.- Me estoy muriendo de ganas de saber con quien nos toca.
          - Vale, no tardes. - Dijo Sophie, pero su amiga no lo escuchó.




          - - - -




          - ¡Liam! ¿Dónde vas? - Preguntó Louis.
          - Me estoy estresando. - Exclamó el chico musculado de pelo corto y tatuajes, que se acababa de poner +de pie. - Quiero saber con quien nos toca. ¿Porqué no nos lo dicen?
          - No sé. La verdad es que no tiene mucho sentido esperar más. Ya hemos llegado todos.
          - Estarán acabando de planearlo todo, digo yo. - Harry se añadió a la conversación, sin apartar la vista del móvil.
          - Bueno, yo voy a preguntarle a alguien cuanto falta. ¿Alguno viene conmigo? - Ninguno dijo nada. Liam puso los ojos en blanco. - Muchas gracias, eh, amigos. - Dijo remarcando irónicamente esa última palabra.
          Caminó por los pasillos, llenos de gente de los dos institutos, hasta que encontró a un hombre alto y corpulento, de unos cincuenta años. El colgante con el logo del pájaro verde le indicó que trabajaba para la FPSE.
          - Disculpe. - Le dijo educadamente. - ¿Sabe cuanto falta para que nos digan con quien vamos? - El hombre simplemente señaló un pasillo que giraba a la izquierda. - ¿Ahí hay alguien que me lo podrá explicar? - El hombre asintió. - Eh.., está bien. Muchas gracias. - Liam caminó hacia ese pasillo, y se giró de nuevo para ver a ese hombre. Seguía en la misma posición. ''Que borde'', pensó. Empezó a oír voces según iba acercándose a la esquina. No entendía que decían, pero podía reconocer la voz de un hombre y la de una chica. La del hombre era simpática, pero severa. Y la de la chica... Era una voz muy dulce. Era una voz de esas que te gustaría escuchar hablar por horas. Liam, igual que sus otros cuatro amigos, cantaba, y sabía reconocer una buena voz cuando la oía, y sabía perfectamente que aquella chica era propietaria de una buenísima.
        Y por fin giró la esquina. Vio a un hombre mayor, de unos treinta años, hablar con una chica de pelo negro cómo el carbón y ojos que, a pesar de estar lejos, podía ver que tenían un azul precioso. La chica era bastante alta y parecía enfada. Estaban delante de una puerta de madera. Liam se acercó a ellos.
          - Eh, hola.
          - Hola. - Dijo la chica secamente, y se volvió hacia el hombre. Se podía notar por su cortante voz que estaba algo estresada. - ¿Cómo que “aún falta un poco”? - Dijo gesticulando las comillas con los dedos.
          - Lo siento, señorita. El director general está acabando de hablar con los directores de ambos institutos, no se exactamente que van a tardar. - El hombre parecía algo intimidado por la chica.
          - ¡Pero llevamos aquí casi una hora y nos dijeron que nos dirían los grupos en cuanto llegáramos!
          - Eso es verdad. - Añadió Liam algo vergonzoso. La chica parecía tener carácter y después del cortante 'hola', le daba algo de apuro interrumpirla. - Llevamos aquí muchísimo rato y nos empezamos a desesperar todos un poco.
          - ¡Eso! - Dijo Emma. Luego se volvió hacia Liam extrañada. - ¿Y tú quien eres?
          - Eh, Liam. Liam Payne. ¿Y tú?
          - Emma Stevenson. - Los dos se estrecharon la mano tímidamente. El hombre aprobechó el momento para abrir la puerta que tenía detrás suyo y entrar en la habitación. Emma intentó pararle pero éste le cerró la puerta en las narices. Se quedó los próximos dos segundos delante de la puerta.
          - ¡Mierda! - Dijo girándose y apoyándose en ella.
          - Muy impaciente? - Dijo Liam con una sonrisa. Una sonrisa preciosa que impresionó bastante a Emma.
          - Demasiado. Quiero saber con quien nos ha tocado. - “Dios mio, que guapo es”, pensó. “No, Emma. No te dejes impresionar tan rápido. Además, tu mayor preocupación ahora es con quien os tocará”.
          - Yo también. - Liam se apoyó a su lado, en la pared. Cada segundo que pasaba, esa chica le parecía más guapa. ¡Qué ojazos tenía! De repente se fijó en su cuello. Llevaba un colgante en forma de media-luna. Justamente... cómo el que llevaba él.
          - ¡Ala! - Dijo Liam poniéndose enfrente de ella y cogiendo con cuidado el colgante. Emma al principio se extrañó, y en cualquier otra ocasión le hubiera metido una bofetada por puros reflejos, pero, en ese caso, la idea de tenerle tan cerca no le desagradaba. - ¡Yo también tengo ese collar!
          - ¿Enserio? - “Joder, también es casualidad”, pensó Emma. El chico rebuscó dentro del cuello de su camiseta y sacó un collar, con una media-luna idéntica a la suya.
          - ¡Vaya! Sí que son idénticas. Aunque la mía me la compré en Rússia.
          - ¿No jodas? ¡La mía también! Fuí el verano pasado con mi família. - Ambos rieron de la coincidencia, hasta que una voz invadió toda la Central, y les sobresaltó.
          Atención todo el mundo,” comenzó a decir la voz. “necesitamos que vayáis todos a la Sala de Espera.”
          - ¿Crees qué será para decirnos los grupos? - Dijo Liam. Aún seguían muy cerca, aunque su atención ahora estaba puesta en la voz de mujer que resonaba por todo el recinto.
          - ¡Tss! - Ordenó Emma. Liam sonrió y se calló. La voz continuó hablando.
        Necesitamos que todos los alumnos estén ahí. Vamos a irles llamando para decirles con quien van a competir los próximos 20 días.”




miércoles, 28 de agosto de 2013

Capítulo 4.

— ¡Emma! 
Un grito la despertó. Abrió los ojos y se encontró cara a cara con Annie, que parecía algo cabreada. Detrás de ella, Sophie, Cleo y Stevie se reían escandalosamente. Emma miró a su alrededor: estaban en un banco, delante de  la puerta de la escuela. 
— ¡Te has dormido mientras te hablaba! — Exclamó Annie. Parecía molesta. Entonces Emma se dió cuenta de que se había quedado dormida en el hombro de su amiga, mientras ella, al parecer, le estaba hablando. 
— Lo siento, Annie. — Dijo Emma con voz somnolienta, incorporándose. — Hoy no he dormido nada. Estoy muy nerviosa. 
— Ya, y yo lo he pagado. — Contestó su amiga, ayudándola a levantar la cabeza. Sus amigas seguían riéndose y la gente que esperaba para entrar en el instituto las miraban extrañados.
— ¿Han abierto ya? — Preguntó Emma. Se frotó los ojos para ver mejor, y los dedos se le mancharon un poco de rimmel. 
— Mira, ahora mismo. Vamos. — Dijo Stevie tirando de la mano de su amiga, que parecía que en cualquier momento volvería a caer redonda. 

--

Cuando llegaron al aula, algo extraño sucedía. No había nadie hablando, ni gritando, ni con el móvil, ni nada. Estaban todos sentados, callados.
— ¿Os han drogado o algo? — Preguntó Cleo mirando extrañada a su alrededor mientras se dirigía a su sitio. 
— ¡Tss! — Dijo hablando en susurros un chico que se sentaba a su lado. — Sentaos. El Topo se ha ido a hablar con el director de la otra escuela. Ha dicho que si oye algún sonido nos quedaremos sin viaje. 
— No sé cómo podéis seguir llamándolo viaje. — Dijo Emma, también susurrando. 
— Por cierto, ¿ya están aquí los de la otra escuela? — Preguntó Sophie, hechánose para atrás con la silla para hablar mejor con el chico, que estaba detrás suyo.
— ¿Aquí? Que va. Ellos están ya en la central de la FPSE esa. Ahora iremos nosotros. 
— ¿Y que hace el director aquí? 
— Pues que nuestro queridísimo Topo no sabe ir. Nos tiene que guiar el otro para llegar. 
— Entonces, ¿les conoceremos a todos allí? — Dijo Emma, seguido de un bostezo. Se apollaba con el codo en la mesa, descansando la cabeza encima de la mano. 
— Sí. Ahora callad, que ya llega. 
Se oyeron unos pasos por el pasillo. Todos se volvieron a poner rectos, mirando a la pizarra. Las cinco chicas los imitaron. El profesor Trelown llegó a la clase, pero se quedó en la puerta. 
— Coged las mochilas, podéis dejar los libros y el material aquí. El autobús nos espera abajo, ¡vamos, corred! 
La clase entera se inundó en los sonidos de las sillas arrastrándose y de las mochilas abriéndose y cerrándose. 
Annie recogió su mochila y se dirigió hacia la puerta. Pasó por delante de la mesa de Emma, y la vio tumbada, durmiendo. Puso los ojos en blanco y suspiró:
— ¡Emma! — Chilló. A la chica se le cayó la cabeza encima de la mesa, y el golpe la despertó.
— ¡Sí... Eh, sí! — Dijo sobresaltada, sin saber bien quien le hablaba. 
— Vamos, ya tendrás tiempo de dormir en el autobus. — Annie le cogió la mochila a su amiga, metió dentro su cazadora y tiró de su brazo, levantándola. Al ver que no se movía, se la quedó mirando e insistió, tirando de ella aún más fuerte. — ¡Vamos! 
La chica por fin desistió, y aceptó los tirones de su amiga, que la llevó con las demás. 
— Eres un puto zombie. — Dijo entre risas Stevie. Las demás también reían. Emma simplemente hizo una sonrisa irónica y bostezó. 
Mientras bajaban las escaleras pensaban en silencio. 
— No lo negéis. — Dijo Annie. — Decís de mí, pero estáis guiñadas por  que tíos nos tocan. — Las chicas la miraron. 
— Annie, si son feos me da igual, pero si son insoportables ya no. — Dijo Stevie.— Cómo no colaboren o me toquen mucho lo que no tengo les enviaré a la mierda. Prefiero a feos simpáticos y trabajadores que a unos guapos chulitos que no hagan nada. — Dijo convencida.
— Ya, pero si son guapos, simpáticos y trabajadores mejor, ¿no? — Dijo Annie guiñándole a su amiga un ojo. 
— Esos ya no existen. — La frase de Cleo inició las risas de las cinco chicas. 

En cuanto subieron al autobús, se pusieron por parejas en los alientos. Emma decidió quedarse ella sola en dos sitios para poder descansar. A las demás les pareció bien. 
Annie se sentó con Sophie, y ambas escuchaban música desde el móvil de la segunda, compartiendo auriculares.
Cleo y Stevie leían una revista que Emma les había dejado. Ésta última ya se había vuelto a quedar dormida, con las piernas estiradas en los asientos y la cabeza apollada en el cristal. Según les habían dicho, la central estaba en la montaña, así que les esperaba un largo viaje... 

--

La sala de espera de la central estaba llena de los aumnos de la universidad de Stranford. Algunos hablaban, otros dormían, otros escuchaban música... pero todos esperaban. 
— ¿Cuanto más van a tardar? — Dijo un chico de ojos claros y pelo oscuro, Piel blanca y cuerpo tatuado. Estaba sentado en el suelo de un rincón de la sala de espera, junto a cuatro chicos más. 
— Louis, es la tercera vez que lo preguntas en cinco minutos. — Dijo un moreno de ojos oscuros. Tenía el pelo casi negro y también estaba tatuado. — Ya llegarán. — Dirigió la mirada hacia el suelo, parecía estar buscando algo. — Niall, ¿dónde has dejado las patatas? 
— Ya no quedan. — Dijo un rubio de ojos azules, poniéndose en la boca la última patata frita. Era más bien alto, blanco de piel, y no tenía tatuajes. 
— ¿Te las has acabado ya? — Dijo un chico alto, de pelo muy corto y ojos marrones. Parecía el más musculado de todos. A pesar de que lo dijo con un tono de voz elevado, tenía una sonrisa en la cara.  
— ¡Venga ya, Liam! — Contestó Niall riendo, mirando al chico de pelo corto. — ¡Tú también has comido! 
— ¡No mientas! — Ambos se empezaron a dar amistosas collejas mientras los otros tres chicos reían. Uno de ellos, mientras miraba el móvil. Tenía el pelo algo largo y revuelto, con unos amplios rizos. La piel un poco morena y los ojos verdes. También llevaba tatuajes, y de su muñeca colgaba una pulsera con una medallita de plata, donde ponía 'Harry'. 
— ¡Ey, chicos! — Una chica bajita se acercó a ellos nerviosa. — ¡Ya han llegado! 
Los chicos pararon de pegarse y se levantaron de golpe. Harry guardó el móvil y Liam tiró la bolsa de patatas a una papelera cercana, a continuación todos (incluyendo al resto de los alumnos), salió disparado hacia la puerta, dónde se veía un autobús aparcando delante. 

--

Los alumnos fueron bajando poco a poco del autobús. Emma seguía somnolienta, pero ya no tenía tanto sueño. 
— Muy bien, chicos. — Dijo el profesor Trelown, parándose delante de todos. — Los alumnos de Stranford estarán ya en la sala de espera. Entrad y quedaros ahí hasta que os avisemos. 

Entraron por la gran puerta de cristal. Había una gran pegatina con el dibujo de un pájaro verde en ella; el logo de la FPSE. Los alumnos de Stranford permanecían en pelotón delante de la puerta. Los cinco chicos permanecían detrás. Intentaban pasar adelante, pero sus compañeros no estaban dispuestos a cederles las vistas. 
— A la mierda, me rindo. — Dijo Louis poniéndose bien la camisa. — Ya les veremos luego. Voy al baño. — Se separó del grupo y fué pasillo abajo, dirigiéndose a los lavabos. 
— Vamos, me estoy estresando. — Zayn también se alejó del pelotón y fué a sentarse al mismo sitio donde estaban antes. Muchos alumnos empezaban a hacer lo mismo. Los tres chicos le siguieron, y se sentaron a su lado. 

Los alumnos de Greenwoch empezaron a dispersarse por la enorme sala de espera, igual que los de Stranford. Algunos hablaban entre ellos para irse conociendo. 
— Chicas, ¿dónde nos sentamos? Esto está lleno... — Dijo Cleo. Las cinco amigas miraron a su alrededor: La sala de espera era muy grande, pero tenía pocas sillas, las cuales estaban ya todas ocupadas. Muchos alumnos habían optado por sentarse en el suelo, y ellas hicieron lo mismo, pues no había otra opción. 
— Chicas, me estoy muriendo de sed. ¿Alguna tiene una Coca-Cola por casualidad? — Preguntó Stevie. 
— No, pero girando aquella esquina hay una máquina de refrescos, al lado de una de aperitivos. La he visto al entrar. — Dijo Emma, colocándose los cascos. 
— Está bien, ahora vengo. — Stevie cogió su mochila y se levantó del suelo, caminando hacia la máquina de refrescos. 

--

— ¿No hay más patatas? ¿Enserio? — Dijo Niall. 
— Mira que te gusta comer, ¿eh? Lo vas a pasar mal estos días... — Dijo Louis, que ya había vuelto del baño. 
— Mira, allí hay una máquina expendedora. Compra una bolsa. — Liam señaló la zona donde estaba situada la máquina, y Niall se dirigió hacia allí. 

Stevie abrió la mochila en busca del monedero. ¡Mierda! ¿Pero dónde estaba? Tenía que estar ahí, tenía que encontrarlo... 
Stevie tenía la cabeza casi sumergida dentro de la mochila. Estaba tan concentrada buscando el monedero que cuando giró la esquina... 

*PUM*

Se chocó contra alguien, y ambos cayeron al suelo. 
— ¡Ahh! — Gritó Stevie. — ¿Pero a ti que coño te pasa? 
— ¡Eh, relájate! ¡Eras tú la que no miraba! — La voz era grabe: definitivamente era un chico. Stevie se levantó cogiendo su mochila del suelo, y el chico hizo lo mismo. 
— Tú también podrías haber mirado. — Rechistó ella. Levantó la cabeza y vio por primera vez al causante de su caída. ¡Vaya! Ese chico era realmente guapo. Rubio, de ojos azules, alto y bastante musculado. 
Niall la seguía mirando. Era preciosa. Sus ojos verdes brillaban un montón. Nunca había visto unos ojos que brillaran más que los suyos. A pesar de que él le sacaba unos centímetros, le intimidaba la mirada de la chica; la caída no le había gustado demasiado. 
— Me llamo Niall. Niall Horan. — Se atrevió a decir. 
— Stevie Reindler. — Stevie mantenía una mirada descontenta, y seguía buscando el monedero en la mochila. Definitivamente se lo había dejado en casa. — ¡Joder! 
— ¿Qué pasa? — Le preguntó él. 
— Me he dejado el monedero en casa, y me muero de sed. 
— ¿Que querías? 
— Una Coca-Cola. — Desistió, y cerró la mochila, volviéndosela a colgar en la espalda. 
Niall le guiñó un ojo, sacó una moneda de su pantalón y la introdujo en la máquina. Presionó el botón con la fotografía del refresco y este salió por abajo. Niall la cogió y se la entregó a Stevie. Esta sonrió. 
— Vaya, gracias. — Una sonrisa acompañó el agradecimiento. Silencio. — Y tú, ¿no querías nada? 
— Ah sí. Las patatas. — Niall hizo el mismo procedimiento pero en la máquina de al lado. En unos segundos ya tenía una bolsa en la mano.
— Bueno, ya nos veremos. — Stevie seguía molesta, pero el gesto del chico invitándola a la Coca-Cola la había ablandado un poco. 
— Eso espero. 
— Adiós. 
— Adiós. 
Stevie sonrió y dió media vuelta, marchándose por donde había venido. Niall se la quedó mirando hasta que desapareció al girar la esquina. Dios, que guapa era. Un grito le hizo regresar al mundo real. 
— ¡Niall! ¿Qué haces? Estamos esperando las patatas. — Era Liam. 
— Eh, sí. Aquí están, vamos. 
— ¿Estás bien? 
— Sí, sí. Claro. Vamos, volvamos con los chicos. — Pero en realidad no estaba bien. No lo hiba a estar hasta que estubiera seguro de que aquella chica compartiría casa con él los siguientes doce días. Lo que él no sabía, es que ella, en el fondo, quería lo mismo. 

____________
Hi, hiiiiiii:3 En fin, espero que os haya gustado este capítulo, donde ya empieza lo interesante:3 Espero que os haya gustado, comentad, compartid y todo eso, kissesssssssss xx. 


domingo, 4 de agosto de 2013

Capítulo 3.


Las cinco chicas estaban sentadas en un rincón del patio, hablando sobre los pros y contras de esa excursión tan original que habían planeado. 
— Yo no lo tengo muy claro... — Dijo Stevie. Quería participar, pero a la vez estaba algo asustada.
— Oh, vamos chicas. ¡Va a ser genial! — Gritó Annie. Al principio no parecía muy convencida, pero desde que sabía que el premio era un viaje a París, era la que más ilusionada estaba. 
— Chicas, no voy a participar. — Dijo Emma. Su tono de voz sonaba muy decidido, y parecía tan convencida que las impactó a todas. 
— ¿Cómo que no? ¡Tienes que participar, los grupos son de cinco! ¡Es perfecto para nosotras! — Intentó convencerla de nuevo Annie. 
— Está bien, yo participaré. — Dijo Stevie. — Serán... cómo unas vacaciones. — Todas la miraron. Hasta Annie que estaba convencida de que quería participar sabía que no tendrían nada que ver con unas vacaciones.
— ¿Enserio? ¿Unas vacaciones? ¿Unas vacaciones en las que tendremos que trabajar cómo nunca y tendremos que buscarlo y crearlo todo para poder sobrevivir? — Replicó Emma con una irónica sonrisa. 
— Claro, si le sacas el lado negativo... — Añadió Stevie, intentando convencerse a sí misma, y un poco a las demás. — Eso sí, sólo participaré si lo hacemos todas. 
— Venga va, yo también voy. Con mi padre acampamos mucho y sé algunos trucos. Cómo hacer fuego, cómo construir una cama, construir trampas, encontrar agua en según que situaciones... Ya sabéis, cosas así. — Dijo Cleo. Había estado muy callada en clase, pero ahora las había dejado a todas sin habla.
— ¿Sabes hacer todo eso? — Preguntó Sophie. También ella había permanecido en silencio hasta ahora. 
— Bueno, tampoco soy una experta pero mi padre me ha enseñado bastantes cosas y me encanta el bosque. Así que yo voy. 
— ¡Bien! Tres de nosotras aseguradas. ¿Sophie? ¿Emma? ¡Vamos, será divertido! — Insistió alegremente Annie.
— Yo voy, pero cómo nos toquen cinco chicos estúpidos y feos cómo compañeros me vuelvo a casa. — Dijo Sophie. — ¡Són veinte días, no son pocos! ¡Paso de aguantarlos tanto tiempo!
Todas rieron. 
— Está bien. — Dijo Annie entre risas. Se puso un poco más seria pero sin perder la sonrisa y se giró hacia Emma. — ¿Y bien? ¿Te vas a perder esta oportunidad? 
Emma se quedó en silencio. El premio no le importaba lo más mínimo, y también tenía un poco de miedo por lo que había dicho Sophie. Aún así no podía defraudar a sus amigas, sin ella no podrían participar. Además, Annie tenía razón: quizás sí podría llegar a ser divertido. 
— Está bien, ¡hagámoslo! — Dijo con una sonrisa. Annie soltó un "¡BIEN!" tan fuerte que un chico que pasaba por su lado en ese momento con una pelota, se asustó y esta se le cayó. Eso causó las risas de las cinco chicas. Sonó el timbre: Otra vez a clase. 

--

Era sábado por la tarde. Todos los alumnos del instituto Greenwoch se habían pasado la mañana haciendo maletas. 
— Yo he puesto simplemente lo que ponía en la lista, pero la ropa y los bikinis me ocupan gran parte de la maleta. — Dijo Sophie. Las cinco chicas mantenían una videollamada por Skype. Todas estaban tumbadas boca abajo en la cama, con el portátil en el cojín. — Bueno, también he puesto toallas. 
— ¡Mierda, toallas! Sabía que me dejaba algo. — Annie se levantó de un salto de su cama y se dirigió a la puerta de labavo de su habitación. Salió al cabo de unos segundos con una pila de toallas azules. La pila era tan enorme que a penas se le veía la cabeza. La verdad esque estaban todas muy sorprendidas de que Annie estubiera tan emocionada por ir, ya que ella era más bien lo que se llamaba... Pijilla. Más de vida de casa que no de vida de bosque. Si no supieran que lo hacía por el viaje a París, pensarían que un alien se había apoderado del cuerpo de su amiga.
—¿Te va a caber todo eso en la maleta? — Dijo Stevie impresionada, mientras miraba atenta como su amiga tiraba las toallas encima de la cama sin cuidado alguno. 
— Claro, no he llenado más de la mitad de la maleta, y es casi todo ropa. Se puede apretar.
— No nos dirán nada por llevar toallas sin que esté en la lista, ¿verdad? — Preguntó Cleo, que acababa de cojer una bolsa de patatas de encima de la mesa. 
— Claro que no, ¡son sólo toallas! — Añadió Sophie. Hiba dando vueltas encima de la cama, abrazada a un cojín de color verde lima. 
— Eso sí, he de admitir que yo estoy un poco asustada por saber con quién nos tocará. ¿Y si son bordes? ¿Y feos? — Preguntó Annie. 
— ¡Annie, por Dios! — Gritó Stevie, aunque no pudo retener una pequeña risa. ¿Cómo podía ser que lo que más le preocupara a Annie fuera que los chicos fueran guapos, y no el hecho de no encontrar comida ni agua? 
— En realidad tiene razón. — Dijo Emma. — Me gustaría ver que diría Sandra si le tocara con los más frikis de la clase. ¡Me reiría tanto! — Las carcajadas de las cinco resonaron en los ordenadores. Sandra era una chica de la clase de al lado que miraba con cara de asco a todo aquel que no llevara ropa y zapatos de marca. Era alta, guapa, delgada... Parecía una modelo. Las cinco chicas no carecían de esas cualidades, la diferencia era Sandra no se separaba de los tíos, y les trataba a todos cómo si fueran sus novios. Todo aquel que le parecía guapo, caía rendido a sus encantos. Ningún chico la había rechazado nunca, y eso hacía que se lo creyera todavía más. Las chicas no la aguantaban, ni ella a ellas. Ni falta que hacía. 
— Ojalá le pasara eso, enserio. Si gana ella me tiro por la ventana. — Dijo Cleo, metiéndose una patata en la boca. 
— Claro que no ganará. ¿La has visto? No creo que sepa ni abrir el envoltorio de un sandwich. — Dijo Emma. De nuevo resonaron las risas. — Además, te tenemos a tí, Cleo. — Continuó, guiñándole un ojo a la cámara. Cleo casi se atragantó con la patata. 
— ¿A mí? 
— Claro, tú nos llevarás a la victoria. Nos has de ensenyar esos trucos tuyos. Nos van a ser muy útiles. 
— Pero.., sólo he visto cómo los hace mi padre. Se hacerlos, pero nunca los he puesto en práctica... 
— ¡Da igual, es mejor que nada! — Intentó animarla Stevie.
— ¿Sabéis qué? Creo que podemos ganar ese viaje a París. — Dijo Annie. 
— A mí el viaje me da igual. Yo sólo quiero restregárselo en la cara a Sandra. — Dijo riendo Emma. 
Las cinco amigas siguieron hablando y riendo hasta que se les hizo tan tarde que a todas se les cerraban los ojos. Se despidieron y dieron por terminada la videollamada. 

--

*Brr brr, Brr Brr.*

Un zumbido la despertó: el móvil. 
— Mmm.., ¿sí...? — Dijo sin abrir los ojos, con voz apagada. 
— ¿STEVIE? ¿DÓNDE COÑO ESTÁS? ¡DEBERÍAS HABER LLEGADO A LA CAFETERÍA HACE MEDIA HORA! — La voz de Annie resonó tan fuerte que Stevie se desveló de golpe. 
¡Mierda! Había quedado a las 10:30 en la cafetería de la Plaza Mayor, y eran... ¡las once y diez!
— ¡Perdón, en cinco minutos estoy! ¡Se me ha olvidado! 
Colgó el teléfono y fué rápidamente a arreglarse: bonita manera de empezar el domingo. 

--

Cuando llegó a la cafetería se llevó una buena bronca por parte de sus cuatro amigas. Seguidamente entraron al local y pidieron cinco cafés descafeinados para llevar. Pasaron la mañana hablando del "viaje" de fin de curso, fueron de compras a un centro comercial y luego, a comer. Después de comer fueron a ver una película, y volvieron cada una a su casa. Nerviosas a más no poder por el día que les esperaba. Lo que no sabían, era que ese día sería aún más especial de lo que imaginaban, y les cambiaría la vida para siempre. 
___________________________

Holaaa:3 Bueno, en el siguiente capítulo ya entran en escena los chicos. Por favor comentad y todo eso, me gustaría mucho que o hicierais. Habladme por twitter si queréis: @hugsbynialler. 

sábado, 20 de julio de 2013

Capitulo 2.


La clase entera permanecía en silencio. 
— Este año, vamos a contar con la colaboración de la FPSE. — Prosiguió Trelown. 
— ¿La qué? — Preguntó un alumno de la segunda fila. 
— La FPSE. Fundación para la Preparación de la Supervivencia a los Estudiantes. Es una asociación que enseña a los estudiantes a sobrevivir en el bosque y el desierto. 
— No me gusta hacia dónde va esto... — Dijo Annie en un susurro. 
— A parte, — prosiguió Trelown. — también elaboraremos esta actividad con otro instituto. — La mayoría de alumnos, por no decir todos, puso cara de desconcierto. — Os explico: Todo el curso se dividirá en grupos de cinco personas. No pueden ser mixtos, los chicos y las chicas irán separados. Cada grupo de este instituto se juntará con un grupo del sexo opuesto del otro. Es decir, cinco chicas con cinco chicos. Así se formarán grupos de diez personas. Y, ¿sabéis que harán? — Trelown sonrió malévolamente. — Convivirán juntos en una cabaña en el bosque, durante veinte días. Es decir, lo que queda de curso. — La clase entera se quedó perpleja al escuchar esas palabras. — La gracia de esto es que no tendréis nada. Tendréis que buscar vosotros mismos la comida y el agua, crear trampas para los animales y construir cada mínimo detalle que necesitéis. Basicamente, tendréis que sobrevivir en el bosque, y crearlo todo. Desde mesas y sillas hasta vuestras camas y... ya sabéis... el baño.
— ¡¿Cómo?! — Saltó Emma. No había sido la única que había empezado a rechistar. — ¿Se puede saber que es esto? ¿Un viaje de fin de curso o un reality show? 
— Un poco de ambas, señorita Stevenson. — Dijo Trelown, al que no se le quitaba la sonrisa. Se notaba que disfrutaba viendo cómo los alumnos alucinaban tanto. — Es un proyecto de la FPSE, que nos ha pedido a nosotros y al otro instituto que participemos en él. A cambio de que lo hagamos, ellos nos proporcionan todas las cabañas, que no son pocas, repartidas en distintos bosques del país. Y la verdad esque no están nada mal. 
— Claro. Si no tienen ni muebles, ni baño, ni camas, es muy fácil decir que cuatro paredes están bien. — Dijo Annie a sus amigas. 
— Estarán bastante lejos las unas de las otras para impedir que os ayudéis mutuamente. — Continuó Trelown, que claramente no había oído a Annie. — También nos proporcionan diez libros sobre la supervivencia por cabaña. Ahí encontraréis cómo conseguir agua, comida, construir trampas, etc. Están escritos por la propia FPSE, así que son fáciles de entender.
— Pero, ¿qué pasa si nos estamos muriendo de hambre y no sabemos volver? ¿O si nos hacemos daño? — Preguntó Stevie. 
— No os tenéis que preocupar por eso. En cada cabaña hay instalado un botón rojo, al lado de la cocina. Si algún grupo tiene problemas, o simplemente decide rendirse, sólo tiene que pulsarlo y éste enviará una señal inmediata a la central de FPSE, los cuales irán al instante a la cabaña que así lo haya deseado.
— Tiene que ser una broma... — Añadió Stevie. Toda la clase seguía perpleja. 
— No lo es. — Contestó con expresión severa el profesor Trelown. — Nadie os obliga a participar, pero si lo hacéis, no os arrepentiréis. Es una experiencia única.
— ¿Y qué pasará con el ganador? — Preguntó un chico de pelo negro y cara alargada, situado en la última fila. 
— Eso es lo mejor. El grupo ganador, se irá la segunda semana de vacaciones... a París. Todo pagado, en un hotel de cinco estrellas. 
¡París! ¡Se irían a París! ¡En un hotel de lujo, sin tener que pagar nada! No se lo podían creer. Todos los que parecían dispuestos a no participar, ahora su idea era muy distinta. 
— ¡¿Habéis oído eso?! ¡París! — Gritó Annie. Tenía una sonrisa de oreja a oreja y gritaba cómo una loca. 
— A mi no me gusta París... — Dijo Emma, que parecía ser la única que no estaba feliz por el premio.  — Es todo demasiado cursi y romántico. Pareze sacado de un libro de princesas. Es mucho mejor Londres o Venecia.
— ¿Cómo puedes decir eso? ¡Es el lugar dónde mejor te lo puedes pasar! — Gritó de nuevo Annie, que no se creía lo que su amiga estaba diciendo.
En ese momento, Trelown cogió unos folios de su mesa y empezó a repartirlos:
— Esta circular tendréis que traerla el lunes firmada por vuestros padres, conforme podéis participar. Tenéis que poner que personas forman vuestro grupo. Si no váis a participar, no la traigáis. La circular incluye la lista de material que debéis traer. Ah, y la actividad empezará el martes. 
— ¡¿El martes?! — Chilló a coro casi toda la clase. 
— Sí, el martes. Se que tenéis poco tiempo, pero son veinte días. O empezamos ya, o no podremos hacerlo. 
— ¿Y si hemos de comprar algo? — Preguntó Annie. — No nos va a dar tiempo. 
— No os preocupéis por eso. No creo que tengáis que comprar nada.
La clase se quedó en silencio. Annie miró la lista de material de la circular, y entendió las palabras del Topo. La lista era clara: Saco, bikini/bañador, cepillo de dientes, peine, champú, gel y ropa. Ni comida, ni agua, ni nada más. Sólo eso. Y eso, eran cosas que todo el mundo tenía en su casa. 
— La verdad esque sabía que nos habrían preparado algo raro, pero esto, no me lo esperaba. — Dijo Annie.
Todas asintieron, de acuerdo con ella, y salieron del aula tras escuchar el timbre que anunciaba el final de la clase. Lo que no sabían, esque ese viaje iba a ser todavía más especial de lo que ellas imaginaban.
_____________________________________

Fin del segundo capítulo:3 Supongo que váis entendiendo de que va, ¿no? jajajajaj Bueno, espero que esperéis al siguiente capítulo y espero que os gusten. Compartid y todo eso, plsssss. Si comentáis os amaré muchito*-* JAJAJA Seguidme en twitter: @hugsbynialler. Besiiiiis.

domingo, 30 de junio de 2013

Capítulo 1.


La habitación de Stevie estaba oscura. El silencio que la inundaba se interrumpió de golpe por una chirriante melodía que se repetía una vez tras otra; la alarma del teléfono. Sacó la cabeza por debajo de la sábana y la paró con un perezoso movimiento. Se levantó de la cama casi sin abrir los ojos y andó vacilante hasta la puerta del baño. La abrió y entró dentro, casi deslizándose. Encendió la luz y seguidamente abrió el grifo para lavarse la cara. En cuanto la fría agua tocó sus párpados, estos se abrieron más fácilmente y su color verde esmeralda volvió a tomar ese potente brillo que los caracterizaba. Se miró en el espejo: tenía unas ojeras impresionantes. La noche anterior se había quedado hasta las tantas escuchando música y leyendo. Las ganas de ir al instituto eran casi inexistentes hasta que se acordó de que hoy por fin les dirían en que consistía la salida de fin de curso que tanto llevaban esperando. Al acordarse, el sueño desapareció y las ganas de ir a clase aumentaron de golpe. Se acercó al armario y se puso lo primero que pilló: unos tejanos ajustados y una camisa lisa blanca, de cuello ancho y manga corta. La parte de delante se la metió un poco por dentro del pantalón y se puso sus botas favoritas. Llevaban un poco de tacón, y eso le gustaba, pues ella era más bien baja. Cogió su iPhone y miró la hora: ¡Las ocho menos cuarto! Dejó su liso y rubio pelo suelto y se maquilló muy rápido; se hizo la raya de arriba con eyeliner y luego la de abajo con lápiz. Ambas negras. Le gustaba así porque su color destacaba más. Se puso corrector en las ojeras hasta que ya no había rastro de ellas, y bajó a desayunar. Sólo quedaban cinco minutos, así que se comió una tostada, se labó los dientes, cogió la mochila y, colocándose los cascos a todo volumen, salió de casa.

--

Emma se había despertado bastante pronto, ya que no podía domir por culpa de los nervios. Se levantó de la cama y se fué directa al armario. Después de un rato pensando, se puso unos leggins negros con una blusa semi-transparente rosa encima. Para que no se le viera el sujetador, se puso un top del mismo color que los leggins. Se recogió la oscura (casi negra) melena en una coleta alta y despeinada, y se maquilló sus ojos azules simplemente con la raya inferior negra y un poco de rimmel. Menos es más. Bajó a desayunar mientras pensaba en que habrían planeado este año los profes para fin de curso. Se comió una manzana y galetas con leche, se lavó los dientes y salió de casa. Se puso los cascos y empezó a andar por la calle. Su mente se quedó en blanco mientras disfrutaba de la melodía, hasta que una llamada interrumpió la canción: 
— ¿Sí? — Preguntó. 
— ¿Emma? Soy Annie. — Dijo la voz al otro lado del teléfono. Su voz sonaba muy alegre. Demasiado alegre teniendo en cuenta que eran las siete y media de la mañana.
— Ah, hola Annie, ¿qué pasa? 
— ¿Me pasas a buscar en quinze minutos? Pensé que te habrías despertado antes, como siempre que te tienen que dar una noticia importante. — Emma sonrió. La conocía demasiado bien.
— ¿Tú no estás nerviosa? — Dijo. 
— Por supuesto. Llevamos todo el año esperando esto. Cuando dijeron que ya no harían las típicas colonias de cada año, pero que no dirían que harían hasta fin de curso, nos jodieron bien a todos. Pero bueno, a lo que hiba, ¿vienes a buscarme?
— Claro, ahora cojo el autobus y en quinze minutos estoy ahí. 
— ¡Gracias! También estará Cleo, ayer se quedó a dormir a mi casa.
— Perfecto, ¿vamos a buscar a Stevie?
— Mejor no, seguramente llegará tarde. 
— Seguro. — Ambas rieron. Querían mucho a Stevie, pero todos sabían lo inpuntual que era.
— Bueno, aquí te esperamos, ¡adiós!
— Adiós. 
¿Cómo podía tener Annie tanta energía tan temprano? Emma siempre había admirado eso de su amiga. Excepto por la noche, Annie nunca tenía sueño ni se ponía prezosa. 
Emma se dirigió hacia la parada del autobus, y se sentó en el banco de la parada (en el cual no había nadie), para esperarlo.
--

— ¡Sophie! ¡Despierta! ¡Vas a llegar tarde!
El grito de su madre la alarmó. Abrió los ojos de golpe. ¡¿Qué?! ¿¡Menos veinte?! ¡Y ella seguía en la cama! Se levantó y se fué directamente al baño. Se lavó la cara y se puso solo un poco de sombra dorada en sus párpados. Sus ojos eran de color miel, así que ese color le quedaba muy bien. Se peinó su pelirrojo pelo muy rápido. Lo tenía liso y por los hombros, así que no le costó mucho, y en menos de un minuto ya estaba lista. Bajó, se comió dos galetas de chocolate y fué a lavarse los dientes. Cuando acabó, eran menos cinco. Nunca, en toda su vida, se había arreglado tan rápido. Salió por la puerta con los auriculares y el móvil en la mano y se dirigió hacia el instituto. 

--

Cuando Stevie llegó, todas sus amigas la estaban esperando en la puerta. 
— ¡Ya era hora! — Gruñó Cleo. Llevaba unos pantalones cortos negros y una camiseta verde lisa, metida por dentro del pantalón. Se había hecho una trenza con su negro pelo rizado y llevaba sólo un poco de rimmel. Sus ojos marrones ya eran grandes de por sí, y no necesitaba demasiado maquillaje. A su lado estaba Annie. Ella sí que llevaba unos ojos muy trabajados. Llevaba una combinación de sombras marrones y grises y la línea superior con eyeliner. Su madre era esteticista, y Annie había aprendido a maquillarse muy bien gracias a ella. Tenía los ojos verdes y marrones, y su pelo era castaño oscuro, algo ondulado. 
—¡Perdón! ¿Es muy tarde? — Se disculpó Stevie, algo sofocada por correr. 
— Son las ocho y cinco, ¡corred! — Dijo Emma mientras apagaba el móvil y entraban todas rápidamente por la puerta del instituto. 

Entraron bruscamente por la puerta de clase. Por suerte, el profesor se retrasaba. Suspiraron aliviadas y fueron a las taquillas a cojer los libros que necesitaban. Cuando volvieron a entrar, se sentaron, y el profesor entró por la puerta. Kevin, un chico rechoncho y bajito de la clase, pero que siempre les hacía reír a todos, dijo:
— ¡Tss! ¡Sentaos, que viene El Topo! 
El profesor Trelown se había ganado ese mote por su cara alargada y su nariz puntiaguda, y por su gran capacidad de meter las narizes donde no tenía que meterlas, y contárselo todo al director. A pesar de que era una persona bastante cómica, tanto por su patosa manera de andar cómo por su físico, todos le tenían un poco de miedo, ya que era la persona en la que el director más confiaba.
— Buenos días, alumnos. — Dijo secamente mientras dejaba sus libros y carpetas en el escritorio y se situaba delante de la clase. 
— Buenos días, profesor Trelown. — Dijeron todos los alumnos a coro. Algun atrevido decía por lo bajini "Buenos días, Topo", pero Trelown nunca lo escuchaba... Por suerte. 
— Supongo que todos deseáis saber en que consistirá la salida de fin de curso este año, ¿no? — Todos asintieron, impacientes. — Pues lo siento, pero no lo diré hasta el final de la clase. 
La clase se llenó de palabras de desaprobación por parte de los alumnos.
— ¿Qué? — Dijo Cloe. — Tiene que estar de coña. — Se giró hacia sus amigas. — Está de coña, ¿verdad? 
— No creo. — Dijo Stevie fulminando al Topo con la mirada. 
—Oh, por Dios. ¡Hemos estado esperando todo el año! — Replicó un chico de la primera fila. 
— Por eso. Si habéis esperado un año podéis esperar una hora. Ahora sacad los libros de Sociales y esperad si no queréis que vaya al director y le diga que 1º de Batxillerato A no va a la salida de fin de curso. 
— Y ahí entra El Topo otra vez. — Dijo Emma. — Pues nada, a esperar. 
Si la primera hora de un viernes se hacía pesada, ese día lo estaba siendo aún más. Nadie prestaba atención a lo que explicaba Trelown, toda la clase se dedicaba a mirar el reloj de encima de la pizarra. Cuando este por fin marcó las nueve menos cinco, llegó el momento que todos estaban esperando: 
— Está bien, creo que ya os lo puedo contar. — Muchos "¡Por fin!" resonaron por la clase. — Este año le excursión de fin de curso va a ser MUY distinta a los otros años. — Dijo recalcando mucho el "muy". — Mucho más de lo que pensáis. ¿Queréis saber qué es? — Las miradas asesinas hacia el profesor aumentaron. — Está bien. El viaje consiste en esto... 

----------------------
¡Fin del primer capítulo! Sé que de momento no pasa nada interesante, pero esperad... En los próximos capítulos empezará lo bueno. ¡Comentad y compartid, gracias! 
@hugsbynialler. 

miércoles, 26 de junio de 2013

¿Qué es esto?

¡Hola! Bueno, cómo ya he dicho, este blog voy a colgar una novela de los chicos. La hiré colgando por capítulos, bastante largos cada uno, y espero que os gusten mucho. Buscadme en Twitter: @SraHoranBitch. Un montón de cosas de los chicos (fotos, noticias...), y avisaré ahí cada vez que suba un capítulo. Espero que os entretengan y os gusten muchísimo*-*. Si comentáis os amaré mucho, JAJAJAJA. Graciaaaas:3