domingo, 4 de agosto de 2013

Capítulo 3.


Las cinco chicas estaban sentadas en un rincón del patio, hablando sobre los pros y contras de esa excursión tan original que habían planeado. 
— Yo no lo tengo muy claro... — Dijo Stevie. Quería participar, pero a la vez estaba algo asustada.
— Oh, vamos chicas. ¡Va a ser genial! — Gritó Annie. Al principio no parecía muy convencida, pero desde que sabía que el premio era un viaje a París, era la que más ilusionada estaba. 
— Chicas, no voy a participar. — Dijo Emma. Su tono de voz sonaba muy decidido, y parecía tan convencida que las impactó a todas. 
— ¿Cómo que no? ¡Tienes que participar, los grupos son de cinco! ¡Es perfecto para nosotras! — Intentó convencerla de nuevo Annie. 
— Está bien, yo participaré. — Dijo Stevie. — Serán... cómo unas vacaciones. — Todas la miraron. Hasta Annie que estaba convencida de que quería participar sabía que no tendrían nada que ver con unas vacaciones.
— ¿Enserio? ¿Unas vacaciones? ¿Unas vacaciones en las que tendremos que trabajar cómo nunca y tendremos que buscarlo y crearlo todo para poder sobrevivir? — Replicó Emma con una irónica sonrisa. 
— Claro, si le sacas el lado negativo... — Añadió Stevie, intentando convencerse a sí misma, y un poco a las demás. — Eso sí, sólo participaré si lo hacemos todas. 
— Venga va, yo también voy. Con mi padre acampamos mucho y sé algunos trucos. Cómo hacer fuego, cómo construir una cama, construir trampas, encontrar agua en según que situaciones... Ya sabéis, cosas así. — Dijo Cleo. Había estado muy callada en clase, pero ahora las había dejado a todas sin habla.
— ¿Sabes hacer todo eso? — Preguntó Sophie. También ella había permanecido en silencio hasta ahora. 
— Bueno, tampoco soy una experta pero mi padre me ha enseñado bastantes cosas y me encanta el bosque. Así que yo voy. 
— ¡Bien! Tres de nosotras aseguradas. ¿Sophie? ¿Emma? ¡Vamos, será divertido! — Insistió alegremente Annie.
— Yo voy, pero cómo nos toquen cinco chicos estúpidos y feos cómo compañeros me vuelvo a casa. — Dijo Sophie. — ¡Són veinte días, no son pocos! ¡Paso de aguantarlos tanto tiempo!
Todas rieron. 
— Está bien. — Dijo Annie entre risas. Se puso un poco más seria pero sin perder la sonrisa y se giró hacia Emma. — ¿Y bien? ¿Te vas a perder esta oportunidad? 
Emma se quedó en silencio. El premio no le importaba lo más mínimo, y también tenía un poco de miedo por lo que había dicho Sophie. Aún así no podía defraudar a sus amigas, sin ella no podrían participar. Además, Annie tenía razón: quizás sí podría llegar a ser divertido. 
— Está bien, ¡hagámoslo! — Dijo con una sonrisa. Annie soltó un "¡BIEN!" tan fuerte que un chico que pasaba por su lado en ese momento con una pelota, se asustó y esta se le cayó. Eso causó las risas de las cinco chicas. Sonó el timbre: Otra vez a clase. 

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Era sábado por la tarde. Todos los alumnos del instituto Greenwoch se habían pasado la mañana haciendo maletas. 
— Yo he puesto simplemente lo que ponía en la lista, pero la ropa y los bikinis me ocupan gran parte de la maleta. — Dijo Sophie. Las cinco chicas mantenían una videollamada por Skype. Todas estaban tumbadas boca abajo en la cama, con el portátil en el cojín. — Bueno, también he puesto toallas. 
— ¡Mierda, toallas! Sabía que me dejaba algo. — Annie se levantó de un salto de su cama y se dirigió a la puerta de labavo de su habitación. Salió al cabo de unos segundos con una pila de toallas azules. La pila era tan enorme que a penas se le veía la cabeza. La verdad esque estaban todas muy sorprendidas de que Annie estubiera tan emocionada por ir, ya que ella era más bien lo que se llamaba... Pijilla. Más de vida de casa que no de vida de bosque. Si no supieran que lo hacía por el viaje a París, pensarían que un alien se había apoderado del cuerpo de su amiga.
—¿Te va a caber todo eso en la maleta? — Dijo Stevie impresionada, mientras miraba atenta como su amiga tiraba las toallas encima de la cama sin cuidado alguno. 
— Claro, no he llenado más de la mitad de la maleta, y es casi todo ropa. Se puede apretar.
— No nos dirán nada por llevar toallas sin que esté en la lista, ¿verdad? — Preguntó Cleo, que acababa de cojer una bolsa de patatas de encima de la mesa. 
— Claro que no, ¡son sólo toallas! — Añadió Sophie. Hiba dando vueltas encima de la cama, abrazada a un cojín de color verde lima. 
— Eso sí, he de admitir que yo estoy un poco asustada por saber con quién nos tocará. ¿Y si son bordes? ¿Y feos? — Preguntó Annie. 
— ¡Annie, por Dios! — Gritó Stevie, aunque no pudo retener una pequeña risa. ¿Cómo podía ser que lo que más le preocupara a Annie fuera que los chicos fueran guapos, y no el hecho de no encontrar comida ni agua? 
— En realidad tiene razón. — Dijo Emma. — Me gustaría ver que diría Sandra si le tocara con los más frikis de la clase. ¡Me reiría tanto! — Las carcajadas de las cinco resonaron en los ordenadores. Sandra era una chica de la clase de al lado que miraba con cara de asco a todo aquel que no llevara ropa y zapatos de marca. Era alta, guapa, delgada... Parecía una modelo. Las cinco chicas no carecían de esas cualidades, la diferencia era Sandra no se separaba de los tíos, y les trataba a todos cómo si fueran sus novios. Todo aquel que le parecía guapo, caía rendido a sus encantos. Ningún chico la había rechazado nunca, y eso hacía que se lo creyera todavía más. Las chicas no la aguantaban, ni ella a ellas. Ni falta que hacía. 
— Ojalá le pasara eso, enserio. Si gana ella me tiro por la ventana. — Dijo Cleo, metiéndose una patata en la boca. 
— Claro que no ganará. ¿La has visto? No creo que sepa ni abrir el envoltorio de un sandwich. — Dijo Emma. De nuevo resonaron las risas. — Además, te tenemos a tí, Cleo. — Continuó, guiñándole un ojo a la cámara. Cleo casi se atragantó con la patata. 
— ¿A mí? 
— Claro, tú nos llevarás a la victoria. Nos has de ensenyar esos trucos tuyos. Nos van a ser muy útiles. 
— Pero.., sólo he visto cómo los hace mi padre. Se hacerlos, pero nunca los he puesto en práctica... 
— ¡Da igual, es mejor que nada! — Intentó animarla Stevie.
— ¿Sabéis qué? Creo que podemos ganar ese viaje a París. — Dijo Annie. 
— A mí el viaje me da igual. Yo sólo quiero restregárselo en la cara a Sandra. — Dijo riendo Emma. 
Las cinco amigas siguieron hablando y riendo hasta que se les hizo tan tarde que a todas se les cerraban los ojos. Se despidieron y dieron por terminada la videollamada. 

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*Brr brr, Brr Brr.*

Un zumbido la despertó: el móvil. 
— Mmm.., ¿sí...? — Dijo sin abrir los ojos, con voz apagada. 
— ¿STEVIE? ¿DÓNDE COÑO ESTÁS? ¡DEBERÍAS HABER LLEGADO A LA CAFETERÍA HACE MEDIA HORA! — La voz de Annie resonó tan fuerte que Stevie se desveló de golpe. 
¡Mierda! Había quedado a las 10:30 en la cafetería de la Plaza Mayor, y eran... ¡las once y diez!
— ¡Perdón, en cinco minutos estoy! ¡Se me ha olvidado! 
Colgó el teléfono y fué rápidamente a arreglarse: bonita manera de empezar el domingo. 

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Cuando llegó a la cafetería se llevó una buena bronca por parte de sus cuatro amigas. Seguidamente entraron al local y pidieron cinco cafés descafeinados para llevar. Pasaron la mañana hablando del "viaje" de fin de curso, fueron de compras a un centro comercial y luego, a comer. Después de comer fueron a ver una película, y volvieron cada una a su casa. Nerviosas a más no poder por el día que les esperaba. Lo que no sabían, era que ese día sería aún más especial de lo que imaginaban, y les cambiaría la vida para siempre. 
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Holaaa:3 Bueno, en el siguiente capítulo ya entran en escena los chicos. Por favor comentad y todo eso, me gustaría mucho que o hicierais. Habladme por twitter si queréis: @hugsbynialler. 

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