jueves, 12 de septiembre de 2013

Capítulo 5.

          - Joder, pensaba que ya no venías. - Dijo Cleo cuando Stevie se sentó en el suelo con ellas de nuevo.
          - Perdón. Un idiota se ha empotrado contra mí y me ha tirado al suelo. - Contestó ella. - Pero luego me invitó a la lata de Coca-Cola así que se lo perdono.
          - ¡Vaya uno! - Exclamó Emma. - Oye chicas, llevamos aquí bastante rato, y ya estamos los dos institutos.., ¿a qué narices estamos esperando?
          - No lo sé la verdad. - Dijo Stevie, abriendo la lata del refresco.
          - Pues voy a preguntar. - Emma se levantó del suelo, se limpió la parte de atrás de los pantalones con las manos y se volvió hacia sus amigas.- Me estoy muriendo de ganas de saber con quien nos toca.
          - Vale, no tardes. - Dijo Sophie, pero su amiga no lo escuchó.




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          - ¡Liam! ¿Dónde vas? - Preguntó Louis.
          - Me estoy estresando. - Exclamó el chico musculado de pelo corto y tatuajes, que se acababa de poner +de pie. - Quiero saber con quien nos toca. ¿Porqué no nos lo dicen?
          - No sé. La verdad es que no tiene mucho sentido esperar más. Ya hemos llegado todos.
          - Estarán acabando de planearlo todo, digo yo. - Harry se añadió a la conversación, sin apartar la vista del móvil.
          - Bueno, yo voy a preguntarle a alguien cuanto falta. ¿Alguno viene conmigo? - Ninguno dijo nada. Liam puso los ojos en blanco. - Muchas gracias, eh, amigos. - Dijo remarcando irónicamente esa última palabra.
          Caminó por los pasillos, llenos de gente de los dos institutos, hasta que encontró a un hombre alto y corpulento, de unos cincuenta años. El colgante con el logo del pájaro verde le indicó que trabajaba para la FPSE.
          - Disculpe. - Le dijo educadamente. - ¿Sabe cuanto falta para que nos digan con quien vamos? - El hombre simplemente señaló un pasillo que giraba a la izquierda. - ¿Ahí hay alguien que me lo podrá explicar? - El hombre asintió. - Eh.., está bien. Muchas gracias. - Liam caminó hacia ese pasillo, y se giró de nuevo para ver a ese hombre. Seguía en la misma posición. ''Que borde'', pensó. Empezó a oír voces según iba acercándose a la esquina. No entendía que decían, pero podía reconocer la voz de un hombre y la de una chica. La del hombre era simpática, pero severa. Y la de la chica... Era una voz muy dulce. Era una voz de esas que te gustaría escuchar hablar por horas. Liam, igual que sus otros cuatro amigos, cantaba, y sabía reconocer una buena voz cuando la oía, y sabía perfectamente que aquella chica era propietaria de una buenísima.
        Y por fin giró la esquina. Vio a un hombre mayor, de unos treinta años, hablar con una chica de pelo negro cómo el carbón y ojos que, a pesar de estar lejos, podía ver que tenían un azul precioso. La chica era bastante alta y parecía enfada. Estaban delante de una puerta de madera. Liam se acercó a ellos.
          - Eh, hola.
          - Hola. - Dijo la chica secamente, y se volvió hacia el hombre. Se podía notar por su cortante voz que estaba algo estresada. - ¿Cómo que “aún falta un poco”? - Dijo gesticulando las comillas con los dedos.
          - Lo siento, señorita. El director general está acabando de hablar con los directores de ambos institutos, no se exactamente que van a tardar. - El hombre parecía algo intimidado por la chica.
          - ¡Pero llevamos aquí casi una hora y nos dijeron que nos dirían los grupos en cuanto llegáramos!
          - Eso es verdad. - Añadió Liam algo vergonzoso. La chica parecía tener carácter y después del cortante 'hola', le daba algo de apuro interrumpirla. - Llevamos aquí muchísimo rato y nos empezamos a desesperar todos un poco.
          - ¡Eso! - Dijo Emma. Luego se volvió hacia Liam extrañada. - ¿Y tú quien eres?
          - Eh, Liam. Liam Payne. ¿Y tú?
          - Emma Stevenson. - Los dos se estrecharon la mano tímidamente. El hombre aprobechó el momento para abrir la puerta que tenía detrás suyo y entrar en la habitación. Emma intentó pararle pero éste le cerró la puerta en las narices. Se quedó los próximos dos segundos delante de la puerta.
          - ¡Mierda! - Dijo girándose y apoyándose en ella.
          - Muy impaciente? - Dijo Liam con una sonrisa. Una sonrisa preciosa que impresionó bastante a Emma.
          - Demasiado. Quiero saber con quien nos ha tocado. - “Dios mio, que guapo es”, pensó. “No, Emma. No te dejes impresionar tan rápido. Además, tu mayor preocupación ahora es con quien os tocará”.
          - Yo también. - Liam se apoyó a su lado, en la pared. Cada segundo que pasaba, esa chica le parecía más guapa. ¡Qué ojazos tenía! De repente se fijó en su cuello. Llevaba un colgante en forma de media-luna. Justamente... cómo el que llevaba él.
          - ¡Ala! - Dijo Liam poniéndose enfrente de ella y cogiendo con cuidado el colgante. Emma al principio se extrañó, y en cualquier otra ocasión le hubiera metido una bofetada por puros reflejos, pero, en ese caso, la idea de tenerle tan cerca no le desagradaba. - ¡Yo también tengo ese collar!
          - ¿Enserio? - “Joder, también es casualidad”, pensó Emma. El chico rebuscó dentro del cuello de su camiseta y sacó un collar, con una media-luna idéntica a la suya.
          - ¡Vaya! Sí que son idénticas. Aunque la mía me la compré en Rússia.
          - ¿No jodas? ¡La mía también! Fuí el verano pasado con mi família. - Ambos rieron de la coincidencia, hasta que una voz invadió toda la Central, y les sobresaltó.
          Atención todo el mundo,” comenzó a decir la voz. “necesitamos que vayáis todos a la Sala de Espera.”
          - ¿Crees qué será para decirnos los grupos? - Dijo Liam. Aún seguían muy cerca, aunque su atención ahora estaba puesta en la voz de mujer que resonaba por todo el recinto.
          - ¡Tss! - Ordenó Emma. Liam sonrió y se calló. La voz continuó hablando.
        Necesitamos que todos los alumnos estén ahí. Vamos a irles llamando para decirles con quien van a competir los próximos 20 días.”