domingo, 30 de junio de 2013

Capítulo 1.


La habitación de Stevie estaba oscura. El silencio que la inundaba se interrumpió de golpe por una chirriante melodía que se repetía una vez tras otra; la alarma del teléfono. Sacó la cabeza por debajo de la sábana y la paró con un perezoso movimiento. Se levantó de la cama casi sin abrir los ojos y andó vacilante hasta la puerta del baño. La abrió y entró dentro, casi deslizándose. Encendió la luz y seguidamente abrió el grifo para lavarse la cara. En cuanto la fría agua tocó sus párpados, estos se abrieron más fácilmente y su color verde esmeralda volvió a tomar ese potente brillo que los caracterizaba. Se miró en el espejo: tenía unas ojeras impresionantes. La noche anterior se había quedado hasta las tantas escuchando música y leyendo. Las ganas de ir al instituto eran casi inexistentes hasta que se acordó de que hoy por fin les dirían en que consistía la salida de fin de curso que tanto llevaban esperando. Al acordarse, el sueño desapareció y las ganas de ir a clase aumentaron de golpe. Se acercó al armario y se puso lo primero que pilló: unos tejanos ajustados y una camisa lisa blanca, de cuello ancho y manga corta. La parte de delante se la metió un poco por dentro del pantalón y se puso sus botas favoritas. Llevaban un poco de tacón, y eso le gustaba, pues ella era más bien baja. Cogió su iPhone y miró la hora: ¡Las ocho menos cuarto! Dejó su liso y rubio pelo suelto y se maquilló muy rápido; se hizo la raya de arriba con eyeliner y luego la de abajo con lápiz. Ambas negras. Le gustaba así porque su color destacaba más. Se puso corrector en las ojeras hasta que ya no había rastro de ellas, y bajó a desayunar. Sólo quedaban cinco minutos, así que se comió una tostada, se labó los dientes, cogió la mochila y, colocándose los cascos a todo volumen, salió de casa.

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Emma se había despertado bastante pronto, ya que no podía domir por culpa de los nervios. Se levantó de la cama y se fué directa al armario. Después de un rato pensando, se puso unos leggins negros con una blusa semi-transparente rosa encima. Para que no se le viera el sujetador, se puso un top del mismo color que los leggins. Se recogió la oscura (casi negra) melena en una coleta alta y despeinada, y se maquilló sus ojos azules simplemente con la raya inferior negra y un poco de rimmel. Menos es más. Bajó a desayunar mientras pensaba en que habrían planeado este año los profes para fin de curso. Se comió una manzana y galetas con leche, se lavó los dientes y salió de casa. Se puso los cascos y empezó a andar por la calle. Su mente se quedó en blanco mientras disfrutaba de la melodía, hasta que una llamada interrumpió la canción: 
— ¿Sí? — Preguntó. 
— ¿Emma? Soy Annie. — Dijo la voz al otro lado del teléfono. Su voz sonaba muy alegre. Demasiado alegre teniendo en cuenta que eran las siete y media de la mañana.
— Ah, hola Annie, ¿qué pasa? 
— ¿Me pasas a buscar en quinze minutos? Pensé que te habrías despertado antes, como siempre que te tienen que dar una noticia importante. — Emma sonrió. La conocía demasiado bien.
— ¿Tú no estás nerviosa? — Dijo. 
— Por supuesto. Llevamos todo el año esperando esto. Cuando dijeron que ya no harían las típicas colonias de cada año, pero que no dirían que harían hasta fin de curso, nos jodieron bien a todos. Pero bueno, a lo que hiba, ¿vienes a buscarme?
— Claro, ahora cojo el autobus y en quinze minutos estoy ahí. 
— ¡Gracias! También estará Cleo, ayer se quedó a dormir a mi casa.
— Perfecto, ¿vamos a buscar a Stevie?
— Mejor no, seguramente llegará tarde. 
— Seguro. — Ambas rieron. Querían mucho a Stevie, pero todos sabían lo inpuntual que era.
— Bueno, aquí te esperamos, ¡adiós!
— Adiós. 
¿Cómo podía tener Annie tanta energía tan temprano? Emma siempre había admirado eso de su amiga. Excepto por la noche, Annie nunca tenía sueño ni se ponía prezosa. 
Emma se dirigió hacia la parada del autobus, y se sentó en el banco de la parada (en el cual no había nadie), para esperarlo.
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— ¡Sophie! ¡Despierta! ¡Vas a llegar tarde!
El grito de su madre la alarmó. Abrió los ojos de golpe. ¡¿Qué?! ¿¡Menos veinte?! ¡Y ella seguía en la cama! Se levantó y se fué directamente al baño. Se lavó la cara y se puso solo un poco de sombra dorada en sus párpados. Sus ojos eran de color miel, así que ese color le quedaba muy bien. Se peinó su pelirrojo pelo muy rápido. Lo tenía liso y por los hombros, así que no le costó mucho, y en menos de un minuto ya estaba lista. Bajó, se comió dos galetas de chocolate y fué a lavarse los dientes. Cuando acabó, eran menos cinco. Nunca, en toda su vida, se había arreglado tan rápido. Salió por la puerta con los auriculares y el móvil en la mano y se dirigió hacia el instituto. 

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Cuando Stevie llegó, todas sus amigas la estaban esperando en la puerta. 
— ¡Ya era hora! — Gruñó Cleo. Llevaba unos pantalones cortos negros y una camiseta verde lisa, metida por dentro del pantalón. Se había hecho una trenza con su negro pelo rizado y llevaba sólo un poco de rimmel. Sus ojos marrones ya eran grandes de por sí, y no necesitaba demasiado maquillaje. A su lado estaba Annie. Ella sí que llevaba unos ojos muy trabajados. Llevaba una combinación de sombras marrones y grises y la línea superior con eyeliner. Su madre era esteticista, y Annie había aprendido a maquillarse muy bien gracias a ella. Tenía los ojos verdes y marrones, y su pelo era castaño oscuro, algo ondulado. 
—¡Perdón! ¿Es muy tarde? — Se disculpó Stevie, algo sofocada por correr. 
— Son las ocho y cinco, ¡corred! — Dijo Emma mientras apagaba el móvil y entraban todas rápidamente por la puerta del instituto. 

Entraron bruscamente por la puerta de clase. Por suerte, el profesor se retrasaba. Suspiraron aliviadas y fueron a las taquillas a cojer los libros que necesitaban. Cuando volvieron a entrar, se sentaron, y el profesor entró por la puerta. Kevin, un chico rechoncho y bajito de la clase, pero que siempre les hacía reír a todos, dijo:
— ¡Tss! ¡Sentaos, que viene El Topo! 
El profesor Trelown se había ganado ese mote por su cara alargada y su nariz puntiaguda, y por su gran capacidad de meter las narizes donde no tenía que meterlas, y contárselo todo al director. A pesar de que era una persona bastante cómica, tanto por su patosa manera de andar cómo por su físico, todos le tenían un poco de miedo, ya que era la persona en la que el director más confiaba.
— Buenos días, alumnos. — Dijo secamente mientras dejaba sus libros y carpetas en el escritorio y se situaba delante de la clase. 
— Buenos días, profesor Trelown. — Dijeron todos los alumnos a coro. Algun atrevido decía por lo bajini "Buenos días, Topo", pero Trelown nunca lo escuchaba... Por suerte. 
— Supongo que todos deseáis saber en que consistirá la salida de fin de curso este año, ¿no? — Todos asintieron, impacientes. — Pues lo siento, pero no lo diré hasta el final de la clase. 
La clase se llenó de palabras de desaprobación por parte de los alumnos.
— ¿Qué? — Dijo Cloe. — Tiene que estar de coña. — Se giró hacia sus amigas. — Está de coña, ¿verdad? 
— No creo. — Dijo Stevie fulminando al Topo con la mirada. 
—Oh, por Dios. ¡Hemos estado esperando todo el año! — Replicó un chico de la primera fila. 
— Por eso. Si habéis esperado un año podéis esperar una hora. Ahora sacad los libros de Sociales y esperad si no queréis que vaya al director y le diga que 1º de Batxillerato A no va a la salida de fin de curso. 
— Y ahí entra El Topo otra vez. — Dijo Emma. — Pues nada, a esperar. 
Si la primera hora de un viernes se hacía pesada, ese día lo estaba siendo aún más. Nadie prestaba atención a lo que explicaba Trelown, toda la clase se dedicaba a mirar el reloj de encima de la pizarra. Cuando este por fin marcó las nueve menos cinco, llegó el momento que todos estaban esperando: 
— Está bien, creo que ya os lo puedo contar. — Muchos "¡Por fin!" resonaron por la clase. — Este año le excursión de fin de curso va a ser MUY distinta a los otros años. — Dijo recalcando mucho el "muy". — Mucho más de lo que pensáis. ¿Queréis saber qué es? — Las miradas asesinas hacia el profesor aumentaron. — Está bien. El viaje consiste en esto... 

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¡Fin del primer capítulo! Sé que de momento no pasa nada interesante, pero esperad... En los próximos capítulos empezará lo bueno. ¡Comentad y compartid, gracias! 
@hugsbynialler. 

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